El “Encuentro con el Violín Andino” mostró cómo las músicas tradicionales del Perú siguen generando comunidad y nuevas formas de expresión.

En un momento donde las músicas de raíz vienen ganando nuevos espacios en la escena latinoamericana, el distrito de Chorrillos, en Lima, fue escenario del “Encuentro con el Violín Andino: Historia, memoria y música viva”, una experiencia cultural que reunió a cientos de personas en la Casa de la Cultura de Chorrillos.
La jornada propuso un acercamiento al violín andino no solo como instrumento, sino como vehículo de memoria y expresión colectiva. A través de un conversatorio con el maestro Chimango Lares, el público participó activamente compartiendo historias, emociones y vínculos personales con la música tradicional, generando un espacio poco habitual de conexión directa entre artista y comunidad.

El evento continuó con una presentación de danza de tijeras, una de las manifestaciones más emblemáticas del Perú, donde el violín cumple un rol central al marcar el ritmo del cuerpo del danzante, evidenciando la estrecha relación entre música y movimiento en las tradiciones andinas.

El cierre estuvo a cargo de una propuesta musical que, partiendo de la raíz andina; con el violín, el arpa y la voz como base, incorpora nuevos elementos sonoros que amplifican su fuerza en escena. Lejos de buscar una ruptura, esta propuesta apuesta por expandir el alcance de estas sonoridades hacia nuevas audiencias.

Detrás de esta iniciativa se encuentra el Centro Cultural Chimango Lares, un espacio enfocado en la preservación y difusión de tradiciones vivas, en articulación con Música Independiente Perú (MIP), una plataforma que impulsa la visibilidad de artistas y proyectos musicales emergentes y consolidados en el país.
El encuentro evidenció la potencia de este tipo de articulaciones: un “junte” que no solo convoca, sino que genera experiencias significativas y reafirma el valor de las músicas tradicionales dentro del panorama cultural contemporáneo.
En un contexto latinoamericano donde las identidades locales buscan nuevos espacios de expresión, propuestas como esta demuestran que la tradición no es estática, sino una fuerza viva que continúa evolucionando sin perder su esencia.