Cuando una historia de amor llega a su fin, la cultura popular suele empujarnos hacia el refugio de las baladas melancólicas y los tempos lentos. Sin embargo, existe una estirpe de oyentes —y de músicos— que prefieren procesar el final de un ciclo a través de la catarsis del volumen. La banda peruana Volcano entiende esta premisa a la perfección y la convierte en su nueva declaración de principios con el sencillo “Maldita Flor”, un corte que sustituye el lamento por una dosis de rock and roll directo y guitarras de un peso innegable.
En “Maldita Flor”, la banda utiliza el concepto del descuido y el marchitamiento para narrar una ruptura, pero lo hace con una energía que se siente más cercana a la liberación que a la derrota. Es el sonido de una banda que ha macerado su identidad en la carretera y que aquí, bajo la colaboración de Pipe Villarán en la construcción del riff, encuentra un equilibrio entre la melodía y la fuerza bruta. Para Volcano, el desamor no es un estado de quietud, sino un proceso eléctrico que se resuelve mejor con un amplificador al límite.
Este estándar sonoro no es casualidad, ya que el track cuenta con la mezcla y masterización del reconocido Germán Villacorta en Dynamic Wave Studio, un ingeniero con un roce internacional envidiable tras trabajar con leyendas de la talla de Mick Jagger y Alice Cooper. Este respaldo técnico se suma a la trayectoria de una banda que ya sabe lo que es jugar en ligas mayores: desde exitosas giras por México y presentaciones masivas en el festival Vivo X El Rock, hasta el hito histórico de ser la primera agrupación de su género en llevar el rock al pueblo de Machu Picchu.
Este lanzamiento no es un hecho aislado, sino la apertura oficial de una nueva era para el cuarteto. “Maldita Flor” funciona como el primer adelanto de Cornucopia, el segundo álbum de estudio de la banda, que promete consolidar esa estética setentera y orgánica que los ha convertido en referentes del género en su país. Con este sencillo, Volcano reafirma que el rock and roll sigue siendo la herramienta más honesta para enfrentar los finales y, sobre todo, para anticipar el crecimiento de una propuesta que no deja de expandirse.