Smor: “Tomó el tiempo justo para que el sonido reflejara esa urgencia que buscaba”

TODO SE PUEDE APAGAR no solo representa el nuevo álbum del proyecto argentino, sino una geografía musical que viaja a través del rock alternativo y el pop introspectivo.

A nivel lírico, los nueve tracks involucrados exploran la dualidad entre la luz y la oscuridad, el exceso y la redención.

El proceso creativo se dispara en diciembre del 2024, con el primer corte “Sentimientos de Papel”. Sin embargo, la chispa termina de encenderse a comienzos de este año, cuando realiza “Es tiempo de Volver”: una pieza que define el ADN del disco.

La intimidad y honestidad que requiere su producción, encuentra el espacio fortuito en el Home Studio de Sebastián Oriani. Mientras que la masterización queda a cargo de Rodrigo De Haro (Estudio Peluson).

Marcelo Mangiantini (batería); Albert Martín (guitarra) y Paul Slomi (bajo) amalgaman su talento a la visión del proyecto: “Sin dudas, es una etapa de plena realización, donde la suma de nuestras voluntades ha cobrado una identidad mucho más grande de la imaginada”, agrega el vocalista y fundador.

Desde la tensión instrumental de la apertura en “Ducere”, pasando por la euforia bailable de “Excesivamente”, hasta la crudeza visceral de “Nada”, SMOR demuestra una versatilidad que lo posiciona como uno de los arquitectos sonoros más interesantes de la escena actual.

¿Cómo te encuentra este último lanzamiento y en qué sientes que maduraste más?

Sebastián Oriani – Me encuentro en un momento de mucha felicidad. Todo Se Puede Apagar es un proyecto que creció mucho desde aquel inicio en 2018 con Nada es Suficiente. Si te hablo de maduración, definitivamente es en el desapego. Antes me quedaba atrapado en el laberinto de querer que todo fuera perfecto, pero aprendí que la música vive en la imperfección.

Maduré al entender que soy ‘juez y parte’ de mi obra: aprendí a ser quirúrgico con la producción, pero sin matar la urgencia emocional. Hoy entiendo que un disco es una foto de quién eras en ese momento, y ya no intento corregir el pasado, solo aceptarlo y disfrutarlo.

¿Qué nivel de disfrute tuvo el proceso de grabación del álbum y cuánto demoraste en quedar conforme?

Fue un disfrute total, aunque intenso. Trabajé bajo la premisa de la ‘espontaneidad cruda’, buscando esa toma única que te pone la piel de gallina. Por ejemplo, el momento en que surgió “Es Tiempo de Volver” en un estado febril, la mañana de año nuevo 2025, marcó el estándar de honestidad para todo el disco. Son esas tomas one-take las que quedaron en la versión final.

¿Cuándo quedé conforme? La realidad es que, como artista, siempre le encontrarías algo más, pero me obligué a ser quirúrgico. Tomó el tiempo justo para que el sonido reflejara esa urgencia que buscaba, sin que la producción le quitara la calidez a lo que grabamos con Albert, Marcelo y Paul.

¿Cuáles son tus expectativas respecto a la gente que lo reciba?

Más que expectativas de números, busco conexión. Todo Se Puede Apagar es un disco que invita a aceptar que todo es finito, las cosas cambian y lo importante es habitar el presente.

Si alguien escucha “La Codicia” y se detiene en el bajo de Paul, o se siente identificado con la introspección de Nada, para mí el objetivo está cumplido. Es un regalo que estamos compartiendo, y ojalá el oyente sienta esa misma honestidad con la que nos sentamos a grabarlo.

¿Tienes algún momento del día o lugar donde percibas mayor inspiración para componer?

Es curioso, pero nunca es cuando me siento frente a la compu o guitarra. La inspiración llega en movimiento: la calle, ducha, o volviendo de entrenar. Cuando corro, particularmente, es donde mejor arreglo las canciones. No las escucho, las pienso, desarmo y las vuelvo a armar mentalmente. Es un estado de lucidez total. Ese ‘ritmo’ de la calle es lo que trato de trasladar después al estudio para no perder la frescura de la idea original.

¿Algún referente musical mexicano con el que te identifiques y/o que te gustaría compartir escenario?

Tengo una conexión muy fuerte con México. En mi adolescencia, Caifanes/Jaguares fue una escuela absoluta para mí, y si escuchás bien este disco, encontrarás esos guiños, la atmósfera oscura y épica con alterlatino que ellos manejan, como en el caso de “La Codicia”.

También soy un gran admirador de Zoé, Fobia y Café Tacvba. Bandas que me gustan porque lograron ser masivas sin perder su identidad artística. Compartir escenario con cualquiera de ellos sería un sueño cumplido, son pilares de lo que entiendo por música con alma.

¿Qué te depara para lo que resta del 2026?

Estamos en un momento de profesionalización muy intenso: ensayando para trasladar la potencia y la crudeza del disco al vivo. Queremos que la presentación oficial sea una experiencia que le vuele la cabeza al que ya escuchó el disco, pero que sea igual de impactante para el que nos descubra ahí mismo.

El foco hoy es ese: consolidar a la banda, pulir cada detalle para que sea una experiencia tan genuina como lo que quedó registrado, y dejar que el disco encuentre a quien lo tenga que encontrar.

Escúchalo completo en Spotify

Mira el videoclip en YouTube

Síguelo en Instagram

Total
0
Shares
Contenido relacionado: