Mario Gallegos: la voz fronteriza que canta desde el amor y cruza géneros sin pedir permiso

Hay artistas que nacen marcados por el territorio. En el caso de Mario Gallegos, Ciudad Juárez no es solo un punto en el mapa, sino un pulso constante que atraviesa su música, su forma de escribir y su manera de estar sobre el escenario. Frontera, movimiento, identidad y versatilidad: conceptos que se repiten cuando se escucha hablar al cantautor chihuahuense y que hoy definen una propuesta que se mueve con naturalidad entre el regional, el pop y la emoción pura.

Desde una mirada honesta y sin artificios, Mario habla de su historia, de sus miedos y de ese motor invisible que lo ha mantenido casi dos décadas insistiendo en la música.

Ciudad Juárez como escuela creativa

“Es una ciudad de mucho movimiento, es una ciudad muy versátil”, explica Mario cuando se le pregunta por su origen. Esa energía fronteriza no solo lo formó como persona, también moldeó su manera de crear: “Yo soy una persona que me considero muy versátil. Soy bailarín, he hecho danza folclórica, he hecho teatro musical. Las canciones son mías, son escritas por mí, toco la guitarra”.

Esa mezcla de disciplinas no es casualidad. Para él, el arte es un todo que se mueve, se baila y se interpreta con el cuerpo completo. “Creo que eso influye mucho en el movimiento de mi ciudad, en la manera en la que yo hago y me expreso artísticamente”, dice.

Juan Gabriel: el punto de quiebre

Como muchas historias en la música mexicana, la suya también tiene nombre propio. Juan Gabriel aparece en la adolescencia de Mario como una revelación. “Cuando conocí la vida de Juan Gabriel, pues yo estaba como en la época de la secundaria… fue cuando me entró más el deseo de hacer algo más a profundidad, así como él”.

Ese impacto no se quedó solo en la admiración a la distancia. Años después, Mario tendría la oportunidad de rendirle homenaje en su propia ciudad. “Fue un antes y un después en mi vida personal y artística”, recuerda. “Tuve la oportunidad y el privilegio de conocerlo después del homenaje… estuve sentado frente a él y la verdad es que hasta la fecha me sigue marcando”.

“Dile” y el primer gran respaldo

Su primera producción discográfica, “Dile”, no solo significó un debut formal, sino también un aprendizaje profundo. Trabajar con Víctor Padrón fue, en sus palabras, “un apadrinamiento muy grande”. “No pensé que mi primera producción se llevara a cabo con alguien de ese tamaño”, confiesa.

La respuesta del público fue inmediata: “Esa canción la recibieron con mucho cariño, con mucho gusto”. Un primer paso sólido que le confirmó que el camino, aunque largo, tenía sentido.

Disciplina, escenario y nervios

El teatro musical ha sido otra pieza clave en su formación. “El teatro te da muchísima disciplina, te exige mucha entrega, horas extras de ensayo”, explica. Aprendizajes que hoy se reflejan en su presencia escénica y en el respeto por los procesos colectivos.

Esa preparación también lo llevó fuera del país. Representar a México en España fue una experiencia que recuerda con especial cariño. “Allá fue una mezcla de las dos artes… bailar allá y cantar allá representando a México fue muy gratificante”. El mayor reto no fue el público, sino él mismo: “Enfrentarme a mis nervios”.

Escribir desde la emoción

Las canciones de Mario —como “Como Decir”, “Talvez”, “Tranquila” o “Cada Vez”— comparten una carga emocional evidente. Cuando se le pregunta desde dónde escribe, no duda: “Creo que es una combinación” entre experiencia personal y observación. “La música siempre he dicho que lleva vida propia y he aprendido a dejar que también me guíe”.

Esa intensidad nace de su forma de sentir: “Yo soy una persona muy apasionada en todos los aspectos… por eso cada que expreso algo se transmite esa emoción”.

Conexión real en tiempos digitales

Aunque entiende el valor de lo digital, Mario no esconde su nostalgia por el contacto directo. “Me gusta hacer más llamadas por teléfono que hacer mensajes”, dice. Prefiere la radio, la televisión y el encuentro cara a cara: “Me gusta saber y ver y no solo escuchar lo que me están diciendo”.

Monster Music Awards y un nuevo capítulo

El arranque de 2026 llegó con una noticia clave: su nominación a los Monster Music Awards, donde además fue reconocido como Mejor Artista Solista Crossover y tuvo la oportunidad de cantar en el Teatro Metropólitan. “Me siento muy halagado… muy agradecido con Dios, con la vida, con la gente que me ha apoyado”.

¿Parteaguas o consecuencia natural? Para Mario, ambas cosas conviven. “Ya tengo casi 20 años en este medio de carrera artística buscándolo, entonces siento que es una combinación de los dos”.

Versatilidad como identidad

Dentro de la escena regional actual, su propuesta se distingue por no encajar del todo en una sola etiqueta. “Mi voz creo que se presta y se acomoda muy bien al sonido de ambas músicas”, explica sobre su cruce entre lo regional y el pop. A eso se suma el movimiento, el baile y una forma distinta de habitar el escenario.

El reto más grande, admite, ha sido interno: “El miedo de saber que esto es lo que uno quiere”. Pero también la certeza: “Decidir que pues a esto vine al mundo… a cantar, a expresar, a hacer una voz más de sentimientos y emociones”.

Una palabra para definirlo todo

Si tuviera que resumir su proyecto artístico en una sola palabra, Mario no lo duda: “Amor”. Y lo dice sin ironía ni poses. “Mi música es amor. Todo lo que trato de expresar lleva esa fuerza que es la fuerza del amor”.

Una definición simple, pero poderosa, para una voz que sigue creciendo desde la frontera hacia cualquier escenario que esté dispuesto a escuchar.

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