Manual para ser un rockstar en tres no tan sencillos pasos: Una entrevista con Wiplash

Hasta hace unos años, solo existían dos maneras de llegar al estrellato en la industria de la música: que fueras pariente de algún ejecutivo o productor importante; o que los cazatalentos te encontraran en  un bar de poca monta o en la calle.

Las cosas, claro está, cambiaron; y el Internet -en sus diferentes formas- es el semillero de talento más grande que ha existido. No solo eso: también ha democratizado y descentralizado las oportunidades para desarrollar un proyecto de manera profesional. La nueva generación de ídolos viene de todas partes y llega de las maneras más inimaginables posibles.

Probablemente, la de WIPLASH sea la mejor historia para ejemplificar esto: cuatro batos de cuatro ciudades mexicanas, muy distantes entre sí, se conectan a través de Tik Tok y deciden formar una banda a distancia. El proyecto se las arregla para trabajar a distancia y no solo obtiene números virales; además logra construir un fan base súper comprometido antes de siquiera lanzar una canción de manera oficial. Entonces, con todo y las protestas de sus familias,  deciden mudarse a la Ciudad de México. En su primer día organizan un meet & greet que pone de cabeza a la avenida Reforma y además logran conectarse con quien se convertiría en un manager, un nombre que presume gran prestigio dentro del medio.

Un año después, WIPLASH está a la mitad de su primer gira nacional como estelares y apuntan a soldoutear el mítico Teatro Metropolitan. En ese contexto, Playlist Magazine se conectó para platicar con los cuatro miembros de la banda y aquí podrás checar los mejores momentos de la conversación.

Wiplash fotografiados por Mayra Ortiz.

Apenas un año después, en retrospectiva, ¿cómo se sienten después de todo lo que les ha pasado?

No sabemos exactamente. Todo ha pasado muy rápido, como si apretaran lo que bien pudo suceder en diez años y lo metieran en un lapso de nueve, diez meses.

El hecho de que ahora sean personajes públicos no quita que siguen siendo morros jóvenes con intereses de gente joven. ¿Qué tanto cambió su vínculo con amigos que dejaron en sus ciudades de origen?

Para algunos de nosotros, lo normal. O sea, sí te apoyan pero ayuda que no sean tan fans del proyecto porque así no te ven como alguien fuera de su normalidad. Otros tratamos de estar en comunicación constante a través de Internet: compartir memes, Tik Toks; responde historias o incluso jugar videojuegos online. Lo que sí es que cada vez se complica más el poder verles y luego es doloroso explicar que te vas a ausentar en un evento importante. Finalmente hay algunos de nosotros que ni siquiera tenemos amigos fuera del proyecto (risas).

Además de recibir muchas críticas del público, también son muy alabados por gente de la industria, misma que los cataloga como el producto perfecto del marketing por la manera en que llegaron hasta aquí. Tik Tok tiene sus parámetros para que una canción pegue, la gente de los servicios de streaming y la radio recomiendan cosas para que las canciones funcionen mejor… ¿Es algo que ustedes consideran?

No realmente; aunque sí somos conscientes de que, por diversos motivos no sería congruente que tuviésemos un sonido muy complejo o difícil de asimilar. Para nuestro primer álbum, por ejemplo, el objetivo fue hacer canciones que dieran una idea de lo que podía ser el Rock en 2021, 2022: que se vinculara con el Reggaeton, con el Hip Hop, con los corridos tumbados; y que hablara de cosas con las que la gente en Internet se pudiera identificar: amor, horóscopos, identidades de género… Pero nace de nuestras propias inquietudes porque también vivimos esas cosas y nos interesan. Para el que sigue, queremos evolucionar ese sonido.

Es muy curioso porque ustedes cuentan que cuando empezaron como WIPLASH ni siquiera sabían tocar tan bien; pero eso no ha sido un obstáculo para llenar venues y trabajar con gente pesada del medio. 

Y sí. La primera vez que tocamos en vivo fue cuando le abrimos a Moderatto y estuvo horrible. Ni siquiera se le podía llamar música. Fuera de tono, de ritmo, cada quien por su lado; pero la práctica es la que nos llevó a mejorar. Y también, como dices, trabajar con artistas tan talentosos te obliga a mejorar. A veces una sola sesión con Adriel Favela o Jay de la Cueva te enseña más que un año en una academia de música.

Cuando se entra a la industria, sin importar si eres el artista o manager o ejecutivo o promotor o periodista, siempre hay alguien que te dice que “la industria es culera”. ¿Ustedes consideran que sí lo es después de este tiempo?

“Es como en todo: hay personas buenas y malas; pero no podemos perder de vista que aquí todo mundo ve por sus propios intereses y lo que hemos aprendido es hacer lo mismo, dentro de lo justo y lo decente.  A veces a la gente se le olvida que solo tenemos 19, 20, 21 años y pierden de vista que, aunque somos profesionales, también tenemos emociones y es donde tenemos que saber cuidarnos. Lo mejor es tratar a la gente como queremos que nos traten. Igual también ayuda que no nos tomen tan en serio porque eso permite que podamos comportarnos sin tantos prejuicios; y bueno, al final es inevitable desarrollar un personaje dentro de la industria que el algún momento puede ser tu escudo de defensa. De todos modos no podemos ser mal agradecidos con la industria porque es la que nos llevó a donde estamos.

¿Cómo lidian con el ego?

Lo mejor que pudimos hacer fue desprendernos de él porque así es más fácil vincularse y crecer con otras personas de la industria. No lo vemos como algo necesario y además es insostenible porque el un negocio que se mide por números, siempre habrá alguien que tenga más reproducciones y más dinero.

Recuerda que Wiplash cerrará su gira este 6 de noviembre en el Teatro Metropolitan de la Ciudad de México. Boletos disponibles en Ticketmaster.

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