El plan era grabar a lo “dogma”, con lo que tuviéramos a mano, de manera totalmente casera y que a nuestra vuelta el gran Carlos Hernández se encargara de las mezclas. Teníamos un ordenador, una tarjeta de sonido, un par de micros, un bajo, una guitarra eléctrica, una acústica y un teclado maestro. Los ritmos los programamos o sampleamos de aquí y de allá, porque Jose no se sentía con fuerzas para venir al viaje.
Marius, un amigo noruego, nos prestó un pequeño amplificador Music Man. Fue una experiencia de esas que luego recuerdas toda la vida, porque la música no es solo lo que suena sino también lo que se vive y hace que ésta se cree y salga a luz.
Fotógrafo del alma es sin duda alguna una de nuestras mejores canciones y hemos querido recuperarla para este 30 aniversario, regrabándola en los estudios Little Canyon de L’Eliana con Luis Martínez a los mandos.“
La canción refleja claramente algunas de sus influencias: Jorge percibe ecos de Armarios y Camas de La Dama Se Esconde, y también de The Go-Betweens, The Smiths, The Railway Children, The Bodines y los primeros R.E.M..
La letra mantiene su aura de misterio: cuenta la historia de alguien que intenta capturar en fotos el alma y la belleza de la persona amada para retenerla. En ese intento, evocan escenas de Arrebato de Iván Zulueta, pasajes de El Perfume de Patrick Süskind y líneas de “Pictures of You” de The Cure.
Pau añade que le recuerda a la película de culto Peeping Tom (El fotógrafo del pánico), mientras que Jorge asocia la portada del single a David Lynch. Incluso obras posteriores como Anoxia de Miguel Ángel Hernández remiten a esta canción que sigue vigente, como las fotos a las que nos aferramos en los recuerdos.