Lobo Gris, proyecto del músico y realizador peruano Gustavo de la Torre Casal, ha desarrollado una trayectoria donde la electrónica, el rock alternativo y los pasajes industriales acompañan una escritura interesada en observar al individuo y su relación con la sociedad. Su historia reciente acaba de tomar una dirección distinta a partir de una experiencia sencilla. Gustavo regresó a la universidad convertido en profesor y terminó aprendiendo de las personas que llegaron para aprender de él. De ese encuentro nació “Espejo”, una nueva canción inspirada en la capacidad de reconocerse en quienes están comenzando y recuperar, a través de ellos, cierta confianza en lo que viene.
Esa transformación personal encuentra una correspondencia musical. “Espejo” acerca a Lobo Gris al pop alternativo mediante sintetizadores, elementos electrónicos y una composición de ánimo ligero, señalando el rumbo de los próximos lanzamientos del proyecto. El cambio responde al momento de bienestar que atraviesa De la Torre y modifica el lugar emocional desde donde escribe. Durante años, buena parte de sus canciones estuvieron alimentadas por la rabia frente al abuso de poder, la apatía y distintos conflictos de la sociedad peruana. Su presente le ha permitido descubrir otra materia para crear. La esperanza también puede nacer de observar el entorno con atención.
La confianza ocupa además un lugar concreto dentro de la historia de “Espejo”. Álvaro Arista, joven cineasta y alumno de Gustavo, recibió el encargo de dirigir el videoclip del sencillo. La decisión trasladó la relación construida en las aulas hacia una colaboración profesional y permitió que una mirada joven participara directamente en la nueva etapa de Lobo Gris. De la Torre asumió así la mentoría mediante una acción sencilla y significativa, entregándole responsabilidad y libertad creativa a alguien cuyo camino recién empieza.
“Espejo” toma su nombre de esos meses compartidos con estudiantes de cine, producción y artes. Gustavo encontró en ellos preguntas que había conocido años atrás, entusiasmo por desarrollar ideas y la voluntad de imaginar caminos propios. El tiempo había cambiado su lugar dentro del aula, aunque ciertas inquietudes seguían frente a él con otros rostros. Esa imagen sostiene el corazón de la canción y explica el buen ánimo de esta etapa. A veces mirar a quienes vienen detrás permite recordar a la persona que uno fue y, al mismo tiempo, sentir curiosidad por todo lo que ellos podrán llegar a construir.
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