Más allá de la vibración sonora que define a Bahidorá, el festival se ha transformado en un epicentro donde la experiencia culinaria dialoga directamente con el entorno natural. En Las Estacas, comer deja de ser una necesidad básica para convertirse en parte integral del ritual: un puente entre el río, el baile y la comunidad.
Para esta edición, la curaduría gastronómica apuesta por la diversidad cultural, trazando un mapa de sabores que invita a la exploración. La oferta está diseñada para cubrir el ciclo completo del festival, desde el café que despierta a los asistentes por la mañana hasta el brindis nocturno que cierra la jornada.

Un recorrido por el mundo y el barrio El cartel culinario de este año destaca por su eclecticismo. La cocina internacional tiene una fuerte representación con propuestas como Balagán Cocina Árabe, la fusión de Samudaay Cocina de las Dos Indias, y los sabores asiáticos de Chalino Chino. A ellos se suman proyectos como Daemon, Cobarde y Charco, que amplían el espectro de sabores globales.
En contraparte, la tradición local y el “antojo” mexicano mantienen su jerarquía. Los asistentes podrán encontrar desde La Auténtica Fonda 4 Vientos y los tacos de cochinita de Los Originales del Beis, hasta opciones norteñas como Burritos Mañaneros x Los Caramelos y Las Burritas x La Suastegui. El toque callejero lo ponen clásicos como Esquites Durango y Los Caramelos.
Comfort food y pausas dulces Para los momentos de “bajón” o recarga de energía, el festival despliega una sólida línea de comfort food. Las hamburguesas de Bobo Burgers y Burger Gang!, las pizzas de Coma Pizza, y los hot dogs de OG Doggo y Perritos Muy Calientes encabezan la lista, junto a Papa Checo, Memel’s Deli y Pavoroso.
Las pausas entre escenarios están cubiertas por opciones de repostería y desayuno como Camomilla, Donas Americanas, Knödeling y Alegra Patisserie. Para combatir el calor de Morelos, la oferta refrescante incluye a la tradicional Nevería Roxy, Zona Nevera y Club Sorbet.
Barras y aliados del sabor La experiencia líquida también juega un rol central. Espacios como Bussifame, Carmel Vermutería, Cantina Siete Seis y Hacienda Navajas ofrecen coctelería y destilados, mientras que Fábrica Cervera Bucareli atiende a los amantes de la cerveza y Non Low ofrece alternativas sin alcohol.
Este año, la narrativa gastronómica se refuerza con la participación de marcas icónicas como French’s, Frank’s RedHot y Cholula Hot Sauce. Más que patrocinadores, se integran como aliados culturales que aportan carácter a los platillos, elevando la experiencia de compartir la mesa.