En medio de un mundo que parece tambalearse bajo el peso de su propia indiferencia, surge un grito desde la Ciudad de México: “Gambino!”, el nuevo sencillo de clubtampico. La banda abre una nueva etapa de su historia con un tema que se sumerge en la oscuridad, pero no para quedarse en ella, sino para transformarla en energía vital. La canción no niega la tristeza ni la rabia, sino que las reconoce como motores, como combustibles para encender la voluntad de seguir adelante cuando todo lo demás se derrumba.
El rock, en su esencia, siempre ha sido resistencia y confrontación. En “Gambino!”, clubtampico recupera esa tradición, pero le da un matiz contemporáneo: una velocidad punzante, un sonido agresivo y ruidoso que se mueve entre el rock, post grunge, punk y rock alternativo, géneros que encuentran aquí un espacio común para decir lo que sienten. No se trata de huir de un mundo injusto y desalmado, sino de enfrentarlo con un espíritu feroz, con la convicción de que la única salida real está en depender de uno mismo.
La producción de Seb Garrido en el estudio Not so Funny se convierte en una extensión de este manifiesto. No es casualidad que tanto él como el espacio hayan acompañado a la banda en gran parte de su trayecto, como testigos y cómplices de su búsqueda. En “Gambino!”, la crudeza del sonido no es mero artificio, sino un eco fiel de esa visión: cada riff, cada golpe de batería y cada línea de voz suena como si hubiera sido forjada en un lugar donde la vulnerabilidad y la fuerza se encuentran para fundirse en un solo grito.
El arte visual creado por @gris.medinaa se suma a esta propuesta filosófica y visceral. La imagen no es solo un acompañamiento, sino una extensión del universo sonoro de “Gambino!”: un recordatorio de que el arte no está separado de la vida, sino que es una forma de resistirla y, al mismo tiempo, de transformarla. En esa sinergia entre música y visualidad, la obra se vuelve completa, como una declaración estética y existencial.
Al final, “Gambino!” es mucho más que un sencillo: es el punto de partida de una nueva era para clubtampico. Es un recordatorio de que en la oscuridad también hay fuerza, que la rabia puede convertirse en movimiento, y que la tristeza no necesariamente paraliza, sino que también puede empujar. Filosóficamente, es la afirmación de que el ser humano, aun enfrentado a un mundo sin alma, puede inventar su propia luz, su propio camino y su propia forma de existir.