Akamba: El oasis musical en los campos en Tequila

Las noches de luna llena en Jalisco siempre traen algo especial, pero lo que vivimos bajo el cielo de Tequila, en medio de los campos de agave de José Cuervo, fue una experiencia extrasensorial, el Festival Akamba llenó de magia y música una tierra ancestral.

Este festival nació en el año 2018, como una propuesta fresca que buscaba rendir homenaje a los valores culturales de la región tequilera de Jalisco; Akamba en purépecha significa agave y simboliza la planta que representa fuerza, extravagancia y productividad.

Bajo este concepto el Festival Akamba nos presentó un line up sólido, con una propuesta más electrónica que sus ediciones pasadas, con cabezas de cartel como Polo & Pan, Breakbot & Irfane, MoodyMann y Bob Moses. Vivir la experiencia Akamba es un trip completo. El festival inició a las 15 horas con las presentaciones de Fukushima y Vongold, en los dos escenarios colocados de manera paralela, mismos que sólo contaban con unos cuantos metros de distancia que estaba marcada por el área de comida.

Mientras que los primeros artistas despuntaban, el venue se iba asentando de poco a poco, la primera presentación que reunió un público sustancioso fue la de YoSoyMatt en punto de las 17 horas en el Escenario Uni.

A pesar de que el sol pegó justo de frente a los músicos, Matt nos regaló una presentación vibrante acompañada de Eva de Marce, en rolas como “Señor Tigre” y “La Niña del Volcán”, en donde también vimos la presencia de Polocorp (DJ de Polo & Pan), para cerrar el set con “YoSoyMatt”. Previo al sunset, los campos de agave de José Cuervo se convirtieron por un buen rato en una imagen de lo que podría ser el “Mad Max” de los festivales de música en México.

Debido a que el venue se encuentra sobre uno de los cerros de Tequila, escondido entre las cordilleras del pueblo, el espacio no cuenta con ningún amortiguador de las condiciones climáticas, la tierra y el viento fueron la estrella principal. Justo al tiempo que comenzamos a ver los rayos del sol caer y tomar un color naranja intenso, tocó el turno de Los Eclipses, este dúo conformado por Eva de Marce y Dan Solo abrió la noche con un bit fresco y sensorial. La voz de terciopelo de Eva fue el soundtrack perfecto.

El arte de Akamba, que de día ya te daba toda la experiencia de la naturaleza de los campos del tequila combinado con la conquista de la música moderna, por la noche se convirtió en otra cosa.

Las banderas blancas y negras ahora ondeaban al calor de las de piñas de agave, fogatas encendidas por donde dragones chinos y danzantes brindaron una presentación de la magia del fuego y el poder del desierto.

Con la noche instalada, tocó el turno de la dj sudafricana DESIREE, quien nos hizo levantar polvo en el Escenario Ori. Los bits estridentes y la combinación entre el techno y un poco de deep house nos tuvieron bailando bajo el tippie más psicodélico, la iluminación y los visuales completaron la experiencia. Como suele pasar en muchos festivales, nos tocó correr para presenciar la experiencia de Monolink, uno de los actos más esperados de la noche, que atrajó a miles de personas al Escenario Uri. Para las 10 de la noche Akamba estaba más vivo que nunca.

El cantante y productor alemán brindó un set impecable. Con un inicio sólido en bases de techno y house fue calentando al público para comenzar a introducir sintéticos con pads que convergieron perfecto al sonido de su voz y las incursiones de los primeros acordes de guitarra; la fiesta estaba en su apogeo. El feeling y los pies encendidos nos dejaron pegados al Escenario Uri, los siguientes en ocupar la tarima fueron el dúo canadiense Bob Moses con un show de luces y una vibra increíble. Los bajos en cada una de sus canciones retumbaban al ritmo exacto en que el público brincaba y cantaba. La luna llena había hecho lo suyo, estábamos todos en sintonía.

Para no descompletar la experiencia, optamos por un munchies y terminar de presenciar el set de Breakbot & Irfane, con show psicodélico con clásicos de la música disco y electrónica, un respiro en las aguas de lo conocido, lo bailado y lo revivido.

Casi llegando al final de la noche, el dúo francés Polo & Pan hizo su arribo al Escenario Uni. El set comenzó lento y sin prisas, la experiencia iba para largo, y nosotros estábamos en ello. Pese a que los visuales en este escenario no daban para tanto, el juego de luces cumplió completamente su función. Polo & Pan ofrecieron uno de los mejores shows de la noche, esos que los tienen tocando en tierras mexicanas casi cada semana. Para cerrar la experiencia, usamos nuestras últimas energías en dos cosas: echar un bailecito con MoodyMann en una onda groove y comprar los últimos esquites de la noche.

El Festival Akamba nos dejó incomunicados por horas, con tierra por todas partes, con el sol quemando en su apogeo y con una experiencia única en medio de la naturaleza, en conexión con la tierra, con la luna y las estrellas. Una noche de ritual, trascendencia y mucho baile.

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