Hay artistas que reinterpretan la tradición. Y luego está José Bonaparte, que la desarma, la observa desde cerca y la vuelve a armar con una lógica completamente personal. “La Mosca”, su nuevo sencillo, no solo anticipa el universo de Aires, Romanzas y Canciones —su próximo LP—, sino que también funciona como una especie de manifiesto creativo: íntimo, libre y profundamente conectado con sus raíces.
Desde Granada, pero sin sonar “a lo típico”, Bonaparte construye un lenguaje propio. “Realmente el sonido de Granada a través de mi música se refleja de una manera muy personal”, explica. Y esa clave —lo personal por encima de lo tradicional— es lo que atraviesa toda su obra.
Granada como punto de partida, no como límite
Lejos de recurrir a los símbolos más obvios, su imaginario se alimenta de referencias menos evidentes: poetas como Elena Martín Vivaldi o José Heredia Maya, y una formación clásica que convive con guitarras eléctricas, sintetizadores y estructuras pop.
“El sonido es de cada canción reflejando ese punto de partida de Granada, pero luego dejándome llevar de una manera muy libre”, dice. Esa libertad es, en gran medida, lo que le permite moverse entre lo académico y lo intuitivo sin perder identidad.
“La Mosca”: tradición sin solemnidad
Inspirada en un cante flamenco del Sacromonte vinculado a celebraciones gitanas, “La Mosca” no busca replicar el pasado, sino dialogar con él. El propio Bonaparte lo deja claro:
“Me lo tomo más como un juego creativo, pero siempre tengo mucho respeto”.
Esa dualidad —respeto y juego— es clave para entender la canción. No hay intención de “hacer flamenco” en el sentido más ortodoxo, sino de reinterpretar el folclore desde un lugar honesto:
“No me atrevería a hacer música flamenca yo… pero sí me parece divertido y creo que pueda aportar algo… en el terreno más del folclore”.
El resultado es una pieza que funciona como un acto de preservación y juego, conectando tradición y presente desde un enfoque íntimo y lúdico.
Un estudio, un hijo y empezar de cero
Si hay algo que atraviesa este nuevo capítulo es la idea de reconstrucción. El nacimiento de su hijo no solo cambió su vida personal, sino también su relación con la música.
“Tuve que tomar una decisión de cuáles eran mis prioridades… y mi prioridad fue disfrutar de los primeros momentos de esa experiencia como padre”.
Ese momento marcó el inicio de todo: la construcción de su estudio, el desarrollo del disco y una nueva forma de crear desde la introspección. No es casualidad que su hijo también aparezca en “La Mosca”, cerrando ese puente entre lo ancestral y lo familiar.
“Fue como una especie de empezar de cero de nuevo… atreverme y es como empezar a soñar de nuevo”.
Entre el conservatorio y el impulso punk
Bonaparte vive en una dualidad constante: profesor de conservatorio por un lado, artista impulsivo por el otro. Pero lejos de entrar en conflicto, ambas facetas se complementan.
“Separo bastante la parte creativa de la parte del profesor… procuro dejar la intuición lo más viva posible”.
Y aunque su formación clásica está presente, no domina el proceso:
“Si soy más punky o más clásico, me considero más punky”.
El legado de Napoleón Solo… y lo que viene después
Para el público mexicano, su nombre está inevitablemente ligado a Napoleón Solo. Y él no lo niega:
“Ha sido como el grupo de mi vida… todo lo he aprendido ahí”.
Pero este proyecto abre otra puerta. Más íntima, más arraigada a su entorno, más personal. Una evolución natural, no una ruptura.
México sigue en el mapa emocional
La conexión con México sigue intacta, tanto en recuerdos como en aspiraciones. En su estudio guarda objetos que le recuerdan esa etapa, y su deseo de volver es claro:
“Trabajo para volver a México alguna vez… es un sueño y un objetivo maravilloso”.
Un ciclo que cierra… y otro que empieza
Aires, Romanzas y Canciones no es solo un álbum, es el cierre de un proceso vital.
“El disco representa un ciclo completo de mi momento como músico”, afirma.
Pero también es el inicio de algo más:
“Quiero darle continuidad… ya no solamente es cuestión de andar y tirar para adelante”.
Y eso es exactamente lo que transmite “La Mosca”: un artista que mira hacia atrás sin nostalgia, toma lo que necesita y sigue avanzando.