En la escena musical actual, donde lo digital a menudo devora lo orgánico, encontrar un proyecto que se sienta como una película de grano reventado es un hallazgo necesario. 54 Ultra no solo hace música; construye un refugio donde la nostalgia de los 60 y 70 colisiona con el pulso moderno de Nueva Jersey, Puerto Rico y Dominicana.
Platicamos con él antes de su presentación en la Sala B del Foro Indie Rocks! sobre su identidad, su proceso creativo y ese micrófono con historia que le da su sonido característico.
La identidad de los tres lugares. Para muchos, vivir entre culturas es una crisis de identidad; para 54 Ultra, es su superpoder. Su música es un flujo bilingüe que no pide permiso para saltar del español al inglés.
¿Cómo presentarías y describirías a 54 Ultra para alguien que apenas se asoma a tu mundo?
54 Ultra: Lo presento como una mezcla nostálgica de la música de antes y la de hoy, todo fundido con un poquito de inglés y español. Es esa sensación de recorrer lo que está pasando, pero de forma suave, no tan “fino”, sino fluido.
Eres un hijo de la diáspora. Entre el soul, la bachata y Nueva Jersey, ¿sientes que este proyecto es donde finalmente lograste unir todas tus mitades?
54 Ultra: ¡Sí! Para mí, 54 es un 100% de los dos mundos. De niño, mi padre bromeaba peleándome: “no, tú eres dominicano”, “no, tú eres boricua”. Pero siempre tuve a ambos en el corazón. Y luego está New Jersey, que es otra cultura distinta. Al final, digo que soy de tres sitios porque todos son diferentes y todos viven en mi música.
Más allá de los plugins y el software, el sonido de 54 Ultra tiene un responsable físico: un micrófono con décadas de historias encima. Si tuvieras que salvar un solo objeto de tu estudio casero en Nueva Jersey, ¿cuál sería?
54 Ultra: Mi micrófono Electrovoice. Es una pieza de los años 60 o 70 que me regaló un productor llamado Vince Chiarito. Me enseñó ese micro y lo uso en todas mis canciones porque me permite grabar en casa sin que se cuele el ruido de afuera; tiene ese sonido especial que se queda bien chido, como si estuvieras en los 70.
Las dos vidas de una canción: El proceso de 54 Ultra no termina cuando le da a “guardar” en la computadora. Para él, una canción es un ente vivo que se transforma cuando toca el escenario.
¿Cómo traduces la soledad de grabar en tu cuarto con la energía colectiva de una banda completa?
54 Ultra: Para mí las canciones tienen dos vidas: una vida para ser escuchada por los audífonos y otra vida para el show en vivo. Son ideas separadas. En el escenario me gusta mantener la disciplina, a veces actuamos como una banda de James Brown, muy firme, pero también fluidos. Mis músicos son tan talentosos que logran plasmar exactamente lo que tengo en la mente sin discusiones.
Vimos que “Find Your Love” cambió después de ver la reacción del público. ¿Qué tanto dejas que el feedback de la gente dicte el destino de tus temas?
54 Ultra: Tiene que ser una mezcla. Al final, “la culpa” de la música es mía porque tengo el control, pero estoy muy pendiente de si la gente lo está disfrutando. En los shows pregunto: “¿Quieren que saque esta canción?”. Si no la quieren, no la toco. Estoy siempre pendiente de ese intercambio.
El “Rare Find” de 54 Ultra: Todos tenemos ese disco que nos cambió el chip. Para él, el descubrimiento fue un viaje a las raíces del soul bilingüe.
“Cuando descubrí a Ralfi Pagan y a este grupo llamado Donnie & Joe Emerson, me pegó fuerte. Me dieron ganas de hacer esa música de antes, de recuperar ese sentimiento”.
Antes de despedirse, 54 Ultra tiene claro que sus seguidores no son solo fans, sino parte de una comunidad que apenas comienza a crecer.
“Si ya me conoces, gracias por el amor y el apoyo, yo veo todos los mensajes y lo agradezco de corazón. Y si no me conoces, bienvenido al equipo. Llegaste temprano, ya estamos aquí y ya somos amigos. Vamos a seguir”.