Desde Perú, Rodrigo Cano y Los Canes desafían el estancamiento emocional con “Ya no quiero ser así”

Lima se percibe hoy como un foco de renovación para el rock sudamericano, alejándose de los sonidos tradicionales para abrazar una honestidad cruda. En medio de esta efervescencia creativa, Rodrigo Cano y Los Canes presentan un trabajo que disecciona la crisis de identidad desde una perspectiva urbana y real. El EP “Ya no quiero ser así” se posiciona como el registro de una metamorfosis personal, donde el trío utiliza la distorsión para canalizar sentimientos que suelen mantenerse en silencio. Esta entrega marca el pulso de una banda que entiende la música como el vehículo para resolver conflictos internos que parecen no tener salida.

La narrativa de esta obra se aleja de los clichés del género para centrarse en la fatiga que produce el estancamiento emocional. Los temas abordan la rabia y el desencanto con una transparencia que golpea, construyendo el relato de alguien decidido a abandonar su versión previa. La instrumentación de Álvaro Salinas y Renzo Ramírez sostiene la voz de Rodrigo Cano, permitiendo que la tensión crezca hasta encontrar su desahogo en cambios rítmicos agresivos. Esta propuesta evita las soluciones fáciles y prefiere mostrar la belleza que reside en el proceso de romperse para volver a armarse bajo nuevas reglas.

El sonido del conjunto respira con la naturalidad de quien ha pasado años perfeccionando su lenguaje en los escenarios más ruidosos de su ciudad. Esta experiencia les otorga una madurez que se refleja en la forma de encarar la producción, priorizando la verdad del instrumento sobre cualquier retoque digital. Las composiciones reflejan la dualidad de vivir en una metrópoli caótica, alternando pasajes de una calma pesada con momentos de una descarga eléctrica liberadora. El resultado es un documento sonoro que captura la esencia de un cambio de piel necesario, convirtiendo la vulnerabilidad en una herramienta de poder frente al entorno.

La banda proyecta su expansión regional con una propuesta que se siente auténtica y universal al mismo tiempo. Al decidir profesionalizar su camino, el grupo establece una ruta clara hacia festivales internacionales, llevando consigo el peso de una historia que muchos comparten en distintas latitudes. El compromiso con su arte se manifiesta en la búsqueda constante de texturas que refuercen este mensaje de cambio activo. El trío avanza con paso firme, dejando claro que su presencia en la escena independiente va mucho más allá de una entrega casual, apostando por una carrera de largo aliento.

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