Desde Lima, Perú, llega una banda que lleva más de dos décadas dialogando con ese ruido espeso y existencial que moldeó la adolescencia de muchos. 3 Yardas no nació ayer. Se formaron a inicios de los 2000 en una ciudad donde el sonido de Seattle todavía resonaba en los garajes, bares y escenarios alternativos. Compartieron camino con otros grupos que apostaban por las guitarras densas y la emocionalidad cruda en tiempos donde eso era sinónimo de desahogo más que de moda. Hoy, después de años de crecimiento y silencios prolongados, presentan Despertar, un EP que vuelve a pisar tierra con firmeza, fiel a ese espíritu visceral y honesto que definió al grunge.
Este nuevo trabajo no juega a la reconstrucción de época. Toma esa herencia emocional y la convierte en un cuerpo nuevo. Las guitarras no imitan, sostienen. La batería no golpea por reflejo, acompaña procesos internos que no se resuelven con velocidad. Despertar es oscuro sin caer en el dramatismo, introspectivo sin volverse abstracto. Cuatro canciones que avanzan con peso y precisión, construidas desde la urgencia de poner en palabras el miedo, la ansiedad, el perdón. La banda suena densa, pero nunca apagada. Todo fluye con una intensidad que no abruma, solo insiste.
La producción mantiene un equilibrio fino entre crudeza y claridad. Las canciones no buscan sorprender, lo que hacen es persistir. El trabajo de estudio no corrige las cicatrices, las deja expuestas. Y en eso está parte de la fuerza de este EP. 3 Yardas no se ha propuesto reinventar nada. Su decisión ha sido más directa: hablar con sinceridad desde donde están ahora. Eso los aleja de la pose nostálgica y los acerca a un presente donde el grunge no suena a recuerdo, sino a herramienta emocional aún vigente. Se nota que no han vuelto para simular continuidad, sino para completar un ciclo que sigue en construcción.
En tiempos de inmediatez y producción en masa, Despertar ofrece una forma distinta de resistencia. Una que se escribe desde el cuerpo, desde lo que no se pudo decir antes. Para quienes crecieron con la distorsión como refugio, este EP se siente cercano. Para quienes recién descubren ese lenguaje, 3 Yardas puede ser una puerta de entrada sincera. Su música no pretende explicar nada. Solo existe porque hace falta. Y con eso basta.
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