¿Qué saben los pájaros?, lo más fresh de la escena alternativa

Hay despedidas que se parecen a un agujero negro: todo lo que conocías desaparece dentro de ellas. Hay recuerdos que regresan como cometas y lugares que siguen existiendo, aunque ya no sea posible volver a ellos. En medio de ese universo aparece a veces nada, el nuevo EP de ¿Qué saben los pájaros?


Desde Querétaro, el proyecto presenta una colección de canciones que no parece tener interés en permanecer quieta dentro de un solo género. La psicodelia convive con el folk, el rock, los ritmos latinos y el spoken word en un recorrido que cambia de forma constantemente, siguiendo más la intuición y la emoción que cualquier fórmula.

¿Qué saben los pájaros? nació en 2023 entre amigos, instrumentos, jams en una recámara y grabaciones hechas en casa. Con el tiempo, aquellas primeras exploraciones fueron encontrando un lenguaje propio: uno donde la experimentación no funciona como un adorno, sino como una manera de contar historias.

En a veces nada, esas historias han tenido tiempo para crecer. Las canciones que integran el EP han acompañado a la banda durante casi tres años, transformándose entre ensayos, escenarios y procesos de grabación hasta llegar a esta nueva etapa.

El resultado es un material que se mueve en círculos.

El viaje comienza abajo, toca el espacio y eventualmente encuentra el camino de regreso a la tierra. Pero volver nunca significa regresar siendo la misma persona.

La introducción y el outro funcionan como dos extremos de una misma pregunta. Entre sonidos de aves, risas y una banda de marcha que parece atravesar la distancia sin detenerse, el EP abre y cierra su propio ciclo. Todo pasa, todo se aleja y, de alguna manera, algo siempre termina regresando.

En ese trayecto aparece “Lazo sombra”, una canción que encuentra refugio en la oscuridad cuando una relación comienza a desvanecerse. “Kazak” reúne diferentes pérdidas —la de un perro, una despedida amorosa— y las lanza hacia un imaginario cósmico, mientras que “De puentes y polillas” observa el impulso de acercarse a aquello que puede quemarnos.

Más adelante, “Temporada de cometas” comienza a mover las cosas. Después de la incertidumbre aparecen nuevas posibilidades: la creación, los sueños y el vínculo con el entorno empiezan a funcionar como señales en medio del camino.

El viaje termina en “Basura cósmica”, una canción que mira de frente al vacío existencial y a la apatía, pero que encuentra en la ternura una pequeña posibilidad de volver a conectar.

Con a veces nada, ¿Qué saben los pájaros? no busca ofrecer respuestas definitivas. Su música habita justamente en ese lugar donde las preguntas permanecen abiertas, donde las pérdidas todavía hacen eco y donde mirar hacia el cielo puede ser, por un momento, otra forma de mirar hacia adentro.

Quizá los pájaros sepan algo. Quizá no sepan nada. Pero mientras vuelan, la pregunta sigue abierta.

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